El vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning, afirmó que la política monetaria implementada por la entidad ha permitido al país sortear recientes choques internos y externos sin experimentar grandes disrupciones, lo que sugiere que en 2023 Argentina podría crecer sin la preocupación de una crisis cambiaria como las que han afectado a la economía en décadas pasadas.
Werning fue uno de los ponentes en el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que tuvo lugar este martes en el Centro de Convenciones de Buenos Aires.
Dirigiéndose a un público compuesto por ejecutivos financieros de importantes empresas del país, el funcionario destacó lo inédito de la situación económica actual. “Este año la economía argentina estará creciendo sin un desequilibrio externo, como los que en el pasado han alimentado expectativas de devaluación”, aseguró. Según Werning, el actual contexto difiere de ciclos anteriores donde los desequilibrios en la balanza de pagos generaron tensiones cambiarias.
Durante su intervención, analizó el rendimiento de la economía ante shocks internacionales, enfatizando la resiliencia y la adaptabilidad de Argentina. Hizo hincapié en la necesidad de asegurar un crecimiento sostenible sin repetir errores del pasado. “Esa novedad no es solo reflejo de la variación coyuntural de precios de exportación, también se arraiga en un cambio estructural de las cantidades exportadas, sean estas del sector pujante, como la energía y minería, sectores competitivos como el agroindustrial, sectores innovadores como los servicios tecnológicos o segmentos tradicionales de la industria”, afirmó.
Werning también destacó que Argentina está alcanzando cifras récord en el sector de exportaciones. “Argentina está batiendo récords de exportaciones en todos los rumbos. El encendido del motor exportador no es casualidad, es consecuencia de una apuesta a favor de mayor previsibilidad jurídica, menor carga impositiva, mayor flexibilidad de asignación de recursos, eliminación de restricciones financieras y un impulso a la apertura de nuevos mercados”, explicó durante el panel del IAEF. Desde su perspectiva, todos estos factores están contribuyendo a consolidar una base robusta para la estabilidad macroeconómica.
Uno de los puntos clave de su discurso se centró en el fenómeno exportador. El vicepresidente del BCRA caracterizó el proceso como un resultado de una gestión enfocada en garantizar la “sostenibilidad externa del crecimiento económico”. Para él, este proceso se funda en varios pilares.
“El primer pilar, y principal, es la defensa del ancla fiscal, el principal determinante de nuestro déficit de cuenta corriente. Cuando uno mira la historia económica, puede ver una correlación muy estrecha entre déficit fiscal y nivel de déficit de cuenta corriente”, argumentó Werning, estableciendo un vínculo entre la disciplina fiscal y la capacidad de evitar desequilibrios que en otras etapas provocaron crisis cambiarias.
El segundo pilar que mencionó es la estabilidad del financiamiento externo, destacando la inversión extranjera directa como componente esencial. El tercer pilar se refiere a la promoción del ahorro local y la repatriación de capitales de residentes. “Este último pilar se ampara en un sistema de competencia de monedas que no depende de un seguro de cambio y no fomenta un multiplicador de argendólares”, precisó Werning.
Durante el panel, enfatizó que la dinámica exportadora es resultado de decisiones de política económica en lugar de factores coyunturales. “El encendido del motor exportador no es casualidad, es consecuencia de medidas que apuntan a dotar de previsibilidad y competitividad a la economía argentina”, destacó.
En su exposición, mencionó sectores como la energía, la minería, la agroindustria, los servicios tecnológicos y partes de la industria tradicional como fundamentales en la expansión exportadora. Según su análisis, la diversidad en la canasta exportadora fortalece la capacidad de Argentina para mantener el crecimiento sin incurrir en desequilibrios recurrentes.
Werning también realizó un llamado a mantener políticas fiscales prudentes para prevenir desbalances en la cuenta corriente. “La defensa del ancla fiscal es el principal determinante de nuestro déficit de cuenta corriente”, reiteró. Al hacerlo, enfatizó la relevancia de aprender de la historia económica argentina, que ha estado marcada por episodios de déficit fiscal y desequilibrio externo.
A lo largo de su intervención, el vicepresidente del BCRA fue claro respecto a la importancia del financiamiento externo para consolidar el crecimiento. Puso de relieve la inversión extranjera directa y la necesidad de crear condiciones favorables que incentiven la llegada de capitales productivos.
El tercer pilar que destacó fue la fomento del ahorro interno y la repatriación de capitales. Werning explicó: “La promoción activa del ahorro doméstico y repatriación de capitales de residentes se ampara en un sistema de competencia de monedas que no depende de un seguro de cambio y no fomenta un multiplicador de argendólares”.
El análisis del vicepresidente del BCRA también incluyó reflexiones sobre la diversificación del sector exportador y la búsqueda de nuevos mercados. Resaltó que el desempeño exportador de la Argentina responde a un proceso de transformación estructural que trasciende las fluctuaciones de los precios internacionales.
“El encendido del motor exportador no es casualidad, es consecuencia de una apuesta a favor de mayor previsibilidad jurídica, menor carga impositiva, mayor flexibilidad de asignación de recursos, eliminación de restricciones financieras y un impulso a la apertura de nuevos mercados”, concluyó.
Finalmente, al cierre de su exposición, Werning abordó la continuidad de las políticas cambiarias y monetarias del Banco Central, enfatizando la importancia de mantener un entorno de previsibilidad y reglas claras en los ámbitos monetario y financiero.
Subrayó que la competencia de monedas y la eliminación de restricciones financieras son factores clave para fortalecer la estabilidad y fomentar el ingreso de divisas. Además, reafirmó que la gestión de la política monetaria debe centrarse en construir confianza y asegurar la coherencia entre los diferentes instrumentos de regulación.








