En su análisis, Giordano afirmó que la adecuación que está experimentando el país “es socialmente costosa y necesaria, pero también hay factores no resueltos que explican la pérdida de empleo”.
Durante su intervención, el economista mencionó que el debate público se asemeja al clásico dilema sobre el vaso medio lleno o medio vacío. Según Giordano, hay fundamentos que respaldan ambas perspectivas. “Se han logrado muchas cosas importantes por parte del Gobierno, como el equilibrio fiscal, la integración al mundo y varias reformas significativas, aunque aún queda mucho por hacer”, sostuvo. En su opinión, el cambio actual se alinea con las prácticas de naciones que han obtenido resultados positivos en términos de desarrollo.
Sin embargo, el especialista alertó sobre los desafíos inmediatos que enfrenta la economía argentina, sobre todo la inflación y el estancamiento de la actividad económica. “El Gobierno se concentra en la inflación y en la caída de la actividad que lleva un año sin cambios”, enfatizó. Según su diagnóstico, esta situación afecta a un mercado laboral que ya enfrentaba debilidades estructurales previas: “No es un problema reciente, pero en los últimos dos años se ha acentuado la caída en la calidad del empleo”, puntualizó.
El análisis de Giordano diferencia entre el nivel general de empleo y las condiciones del empleo de calidad. “Quizás a nivel total no parece haber un gran problema de desempleo, pero cuando se descompone el dato del empleo formal, que se ajusta a las normativas, se observa que está en descenso, lo que repercute negativamente en la situación social”, destacó. Para el presidente de la Fundación Mediterránea, la principal preocupación radica en la disminución del trabajo formal, lo que se traduce en una mayor vulnerabilidad social.
En este contexto, Giordano sugirió avanzar en la discusión sobre cómo mejorar la dinámica económica sin sacrificar los logros logrados en torno al equilibrio fiscal y la estabilidad. “La pregunta es cómo podríamos ser un poco más dinámicos en la actividad económica, más allá de Neuquén, de manera que arrastre a otras áreas y conduzca a una mejora en el empleo y, en consecuencia, en la situación social”, explicó.
En esta línea, el economista identificó dos factores clave que contribuyen al deterioro laboral. “Hay una adecuación que en muchos casos es socialmente costosa e imprescindible, pero también hay una pérdida de empleo por la existencia de distorsiones que el Gobierno aún no ha corregido. Y eso es lo que debemos abordar”.








