El aumento del interés refleja un notable incremento en las consultas provenientes de países vecinos, según indican profesionales del sector inmobiliario local. Este fenómeno ocurre en un contexto donde los mercados inmobiliarios globales enfrentan precios sin precedentes y un acceso limitado al crédito.
El perfil de los compradores foráneos difiere notablemente del de los locales. Mientras que los argentinos tienden a priorizar el tamaño del inmueble, los inversores internacionales otorgan mayor importancia a la ubicación. Barrios como Recoleta, Palermo y Puerto Madero son los más consultados, buscando propiedades bien conservadas, con buena iluminación, y en el caso de los europeos, con techos altos y amplios espacios.
“Las consultas desde el exterior se han multiplicado en los últimos años. Ahora recibimos compradores de diversas partes del mundo, todos con intenciones diversas, pero con un rasgo común: descubren en Buenos Aires algo que no hallan en sus mercados de origen”, señala Francisco Bosch, co-fundador de Miranda Bosch Real Estate & Art.
El precio de entrada sigue siendo un atractivo fundamental. Con valores que comienzan en USD 2.500 por metro cuadrado en Recoleta, Buenos Aires presenta una oferta que resulta inalcanzable en otras grandes ciudades, como Miami o Madrid, donde tradicionalmente se trasladan muchos argentinos.
“Buenos Aires posee un atractivo difícil de comunicar desde afuera, pero se aprecia al caminar por sus barrios: es una ciudad que ofrece mucho a cambio de lo que pide. Esa es la revelación que el comprador internacional experimenta y lo que influye en su decisión final”, concluye Bosch.
La reciente apreciación del euro frente al dólar ha transformado la dinámica para los compradores europeos, que ahora pueden acceder con más facilidad a propiedades que anteriormente representaban un gran esfuerzo. La actual situación geopolítica global también facilita este fenómeno, ya que Argentina se presenta como una opción viable para preservar capital, especialmente para aquellos interesados en activos reales en el extranjero.
Por otro lado, el interés proveniente de Brasil y Chile responde a distintas motivaciones. Para el brasileño, Buenos Aires representa una mezcla de precios accesibles, oferta cultural y una experiencia urbana cautivadora. En contraste, el comprador chileno valora la cercanía geográfica y la diferencia de precios por metro cuadrado, lo que hace que la inversión sea atractiva tanto para residir como para rentar.
“El comprador regional no viene de paso. Viene con un proyecto de vida. Muchos buscan propiedades”.








