Con estas palabras, el avatar Elena inauguró el Capítulo 4 de Management 2030, un espacio colaborativo creado por Accenture donde empresas, organizaciones y expertos de distintas disciplinas analizan las grandes tendencias actuales y cómo estamos respondiendo a ellas.
Antes de dar paso a José Del Rio, secretario general de Redacción, tuvo lugar una transmisión previa en la que los periodistas Virginia Santeusanio y Ramiro Fornataro prepararon el ambiente con Martín Rabaglia, CEO y cofundador de Genosha, una firma innovadora que, durante el último Mundial, desarrolló el Tango D10S, una experiencia inmersiva para “conocer” a Diego Maradona en un avión.
“El uso de la tecnología facilita la conexión entre puntos que antes podían no estar relacionados. El empuje humano logra cosas notables. Sin embargo, desde el ámbito emocional y de soporte, la tecnología está haciendo grandes avances que ayudan a ser más humanos, no menos”, expresó el especialista.
Posteriormente, con el título “Creatividad, consumo y las nuevas tendencias”, Del Rio presentó la mesa de discusión, que incluía a Rabaglia, además de Juan Lariguet (presidente de Corteva Agriscience Cono Sur), Eli Frías (gerente general de Uber para Argentina, Paraguay y Uruguay), Christian Coone (gerente general de Natura para Mercados del Sur) y la periodista Martina Rua, especializada en tecnología. Entre avatares, clones y referencias a superhéroes, el encuentro fue dejando claras sus posturas.
Desde su perspectiva en el sector agrícola, Lariguet afirmó que la tecnología ha evolucionado de ser un factor diferencial a ser “la base de la competitividad”, especialmente en un país con el enorme potencial productivo que tiene Argentina. Indicó que, gracias a la adopción de tecnología, la producción de cultivos extensivos podría aumentar entre un “30% y 40%”, un cambio que considera crucial para mejorar las exportaciones.
Además, destacó que la inteligencia artificial ya está facilitando la aceleración del mejoramiento genético y ayudando a enfrentar condiciones climáticas cada vez más difíciles: “Pudimos amplificar enormemente nuestra capacidad de hacer mejoramiento”, indicó.
Lariguet también señaló una ventaja comparativa que posee el país: el agro argentino combina tradición con una nueva generación de productores que adoptan tecnología rápidamente, algo que es poco común a nivel mundial. Resaltó que esta combinación de información y emocionalidad potencia la toma de decisiones y que la innovación aplicada a la agricultura es hoy el motor principal para el crecimiento, observando mayores rendimientos, menores costos y más previsibilidad. En un entorno donde la tecnología está democratizada, enfatizó que la clave estará en las personas: “Somos las personas las que vamos a humanizar esa tecnología”.







