La jornada del miércoles se presentó como un día complicado para La Libertad Avanza en el escenario legislativo. A menos de una semana de que el gobierno de Javier Milei decidiera centrar su agenda en la causa Malvinas, el bloque opositor logró arrebatar el control del Congreso al plantear dos temas que generan malestar en la Casa Rosada. Además, Patricia Bullrich se vio obligada a suspender la sesión prevista para el jueves en el Senado debido a la falta de apoyo para un proyecto de su autoría. En medio de esta situación, se acumulan iniciativas, ya que los gobernadores inician negociaciones de manera más activa y no se comportan tan dóciles como tras el exitoso triunfo libertario en las elecciones intermedias.
Es un hecho que el oficialismo logró algunos logros este miércoles. Tras dos plenarios de comisiones, los senadores del oficialismo y sus aliados lograron preparar para su tratamiento en el recinto dos proyectos que el Presidente considera prioritarios. Por un lado, la iniciativa Inocencia Fiscal 2, y por otro, la nueva Carta Orgánica del Banco Central. Esta última se erige como una de las principales propuestas de Milei para erradicar la inflación. Bullrich tiene como objetivo llevar ambos temas al recinto a la brevedad, probablemente para el próximo jueves.
Sin embargo, al margen de estos dos avances, la realidad en el Congreso ha cambiado considerablemente para La Libertad Avanza. Se ha vuelto lejana aquella época en que el oficialismo consiguió sancionar la Reforma Laboral o modificar la Ley de Glaciares. Ya con la ley de Propiedad Privada, impulsada por Federico Sturzenegger, donde LLA tuvo que sacrificar componentes esenciales, como los cambios a la ley de Tierras, comenzó a evidenciarse que el apoyo de los aliados a Milei no es absoluto.
Este miércoles, la fragilidad de las alianzas se expuso en distintos niveles. En Diputados, el oficialismo no logró bloquear la sesión en la que se fijó fecha y hora para la firma de los dictámenes de la prórroga a la emergencia en Discapacidad y de otros proyectos que buscan ofrecer un alivio a las familias afectadas por deudas.
Se intentó desactivar el debate hasta el último momento, pero varios gobernadores, que en un pasado le habrían podido facilitar las cosas al Gobierno, lograron dar quórum y habilitar el debate. No solo acudieron los diputados de Maximiliano Pullaro (Santa Fe) o Martín Llaryora (Córdoba), sino que también hicieron lo mismo los legisladores que responden a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta) y Hugo Passalacqua (Misiones). Así, la oposición garantizó un quórum bastante favorable: 135, superando los 129 necesarios.
Los libertarios intentaron “camuflar” su derrota en Diputados. Para disimular el triunfo opositor, LLA sostiene la estrategia que ha estado aplicando en la Cámara baja. Evita hacer parecer que obstaculiza los temas debatidos, a pesar de las posiciones públicas de Milei sobre ambas cuestiones. De este modo, además de permitir el tratamiento en comisión y anticipar que presentarán sus propias iniciativas, los libertarios acompañaron las mociones de la oposición para establecer un plazo para los dictámenes. El número 135 se vio diluido por el consenso unánime que recibieron las mociones opositoras.
Fue notable la presencia de los libertarios apoyando la propuesta de Juan Marino, un legislador del peronismo, trotskista y piquetero, para debatir la prórroga a la Emergencia en Discapacidad, una medida que Milei había vetado, intentó derogar y judicializar. También sorprendió ver a los diputados levantar la mano para apoyar el debate sobre el endeudamiento, un tema que el Presidente señala que es un “asunto entre privados” y que incluso ha llegado a comparar con poner una pistola en la cabeza para responsabilizar únicamente a los deudores.
Indudablemente, en la sesión del miércoles, la oposición logró retomar el control de la agenda parlamentaria. A esto se suma un interesante detalle: durante la jornada, se pusieron de manifiesto diferencias entre la UCR, liderada por Pamela Verasay, y el PRO en relación con el oficialismo. Los aliados más cercanos a Martín Menem mantuvieron en todo momento el argumento que han esgrimido para no dar quórum: “No nos sentamos en las sesiones que convoca el kirchnerismo”. En realidad, la sesión fue convocada por la mayoría de los bloques opositores, y no solo por el peronismo, siendo encabezada por el radical Pablo Juliano.
Lo curioso es que horas antes de la sesión, los libertarios dejaron en claro que permitirían el quórum. Para no caer en contradicciones, los radicales y amarillos esperaron a que comenzara la sesión para ingresar al recinto. Mientras tanto, los libertarios ya estaban sentados en sus lugares listos para debatir, incluso cuando el mismo fue promovido por la oposición y se trataba de un proyecto (Discapacidad) que implicaba un costo fiscal. ¿Los diputados de la UCR y el PRO actuaron con una actitud corporativa?
A pesar de los logros del oficialismo en dictaminar Inocencia Fiscal II y la nueva Carta Orgánica del Banco Central, el miércoles también despertó alertas en el Senado. De forma inesperada, Bullrich decidió cancelar la sesión programada para el jueves, en la que se esperaba dar media sanción a la ley de Biocombustibles. Este es un proyecto que ella misma impulsó, pero que incorpora propuestas de senadores de Córdoba, Jujuy, Salta y Tucumán.
No contaba con el respaldo de los radicales, ni el acompañamiento de los legisladores misioneros estaba asegurado. Además, algún libertario también expresó su descontento. El motivo que complicó la sesión fue que el oficialismo, en particular la Secretaría de Energía, no aceptó introducir en el proyecto una salvaguarda para las pymes que no forman parte de una cadena productiva, lo que las diferencia de las que sí lo están y dependen del cupo para sobrevivir.
Como resultado de la falta de votos, Bullrich se vio obligada a suspender la sesión en el Senado.
Sin embargo, el tema de biocombustibles es solo un ejemplo de las dificultades que enfrenta el oficialismo en la Cámara alta. Precisamente, es en el Senado donde los gobernadores poseen mayor influencia y capacidad de decisión. Están a la espera de fondos y obras que la Nación promete pero que aún no se han concretado. Además, esperan con ansiedad definiciones electorales para 2027 que les permitan orientar su postura con respecto a la Casa Rosada: ya sea como opositores o aliados.
Las encuestas, que no favorecen al Gobierno de Milei, también juegan un papel relevante. Por esta razón, desde hace un tiempo, las leyes se han empezado a negociar de una en una: los aliados no están dispuestos a proporcionar un apoyo incondicional al oficialismo. La docilidad que se observó luego de las elecciones de 2025 parece haber quedado atrás.
En consecuencia, los proyectos se acumulan en la Cámara alta: Zona Fría, Súper RIGI, cambios a la ley de Salud Mental, Reforma Política y la ley de Hojarasca son solo algunos ejemplos de iniciativas que comenzaron a tener tratamiento en comisión pero que fueron frenadas por falta de los votos necesarios. Sin mencionar la ley de Ludopatía y de Etiquetado Frontal de Alimentos que el exjefe de Gabinete Manuel Adorni anunció, las cuales jamás avanzaron en el Senado.
Mientras tanto, el Congreso está a la espera de dos leyes que serán fundamentales para medir el apoyo hacia Milei, justo antes de que comience el año electoral. Se trata del Presupuesto 2027 y de las leyes relacionadas con Malvinas. Ambas iniciativas se espera que sean presentadas la semana que viene, y será entonces cuando LLA podrá evaluar, especialmente con respecto a la “ley de leyes”, cuán firmes son las alianzas que logró establecer tras su triunfo en octubre pasado.








