Los jugadores, que cuentan con la defensa del abogado Rafael Cúneo Libarona, habían logrado un sobreseimiento en diciembre del año pasado. Esta decisión fue tomada por los fiscales Darío Nora y Daniela Chaler, quienes consideraron que no había pruebas suficientes de un delito. Sin embargo, la denunciante decidió apelar dicha resolución junto a sus abogados mediante un recurso de casación, solicitando que la impugnación sea discutida oralmente, tal como se indica en un documento de la Sala 2 de la Suprema Corte de Justicia provincial.
La audiencia se llevará a cabo de manera virtual a través de la plataforma Microsoft Teams, y los acusados se conectarán desde Nueva Zelanda, donde se preparan para enfrentar a los All Blacks en un encuentro del seleccionado francés el próximo sábado en Christchurch.
Ambos jugadores habían sido detenidos en Buenos Aires por Interpol de la Policía Federal Argentina horas antes de viajar a Uruguay, y luego trasladados a Mendoza en un operativo policial. Posteriormente, fueron alojados en una celda judicial antes de cumplir arresto domiciliario en la provincia. Finalmente, pudieron salir del país.
Las pruebas presentadas a su favor incluyeron un video de una cámara de seguridad en el ascensor del hotel, que muestra a Auradou y a la denunciante después de haberse conocido en una discoteca, subiendo juntos a la habitación y besándose. Jégou, el segundo acusado, los estaba esperando en dicho lugar.
Peritos de la Procuración que revisaron el relato de la denunciante indicaron que su testimonio estaba marcado por “elementos compatibles con exageración y acomodación de la información que aporta, detectándose contenidos contradictorios e inconsistentes”.
El informe oficial del Ministerio Público Fiscal de Mendoza fue aún más contundente, al señalar: “Detectamos una tendencia a acomodar la información que brinda enfatizando aquellos aspectos que puedan favorecer su versión sobre los hechos y siendo evitativa acerca de aquellos datos que pueden comprometerla y que claramente van en una dirección contraria a sus fallidos intentos de instituirse en el lugar de víctima”.
Cúneo Libarona, el abogado defensor, expresó: “No fue fácil. Eran dos chicos de 21 años, presos e inocentes. Sus vidas fueron arruinadas por mentiras. Cada detalle fue importante, cada contradicción. Ya conseguimos dos sobreseimientos con apoyos de los fiscales. Falta poco y se viene nuestro contraataque. La falsa denuncia es un delito gravísimo.”








