Los gastos en servicios públicos continúan incrementándose para los hogares del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En septiembre, una familia promedio requirió 268.405 pesos para satisfacer las necesidades de electricidad, gas natural, agua potable y transporte, lo que representa el 14,6 por ciento del ingreso salarial promedio registrado en la región, según el Reporte de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet.
Este dato surge en un contexto particular: la canasta de servicios públicos evidenció una caída mensual del 7,3 por ciento en el mes en cuestión, aunque no fue debido a una disminución de las tarifas. Esta reducción se debe principalmente al menor consumo de electricidad y gas en el periodo post-invernal, que compensó los incrementos en los distintos servicios. Sin embargo, en comparación con el año anterior, el costo de esta canasta aumentó un 55 por ciento, cifra que supera considerablemente la inflación general estimada para el mismo periodo.
Por otra parte, el análisis del gasto resalta el creciente peso del transporte en la economía familiar. En este sentido, el boleto representa el 47 por ciento de la canasta, con un desembolso mensual aproximado de 126.689 pesos. Las tarifas de los colectivos de la Ciudad de Buenos Aires experimentaron un aumento del 4,1 por ciento, mientras que las líneas interjurisdiccionales no sufrieron ajustes en ese mes.
En términos interanuales, el transporte registró un incremento del 70 por ciento, explicando 30 de los 55 puntos porcentuales del aumento total de la canasta. Las tarifas de electricidad subieron 48 por ciento, las de gas 42 por ciento y las de agua 40 por ciento.
Desde diciembre de 2023, la canasta de servicios públicos del AMBA ha aumentado un 867 por ciento, en contraste con el aumento del 254 por ciento del nivel general de precios en el mismo periodo. Este fenómeno refleja el significativo reacomodamiento de las tarifas y la progresiva reducción de los subsidios estatales.
En contrapartida, esto conlleva una disminución del ingreso disponible para otros consumos. A medida que los gastos en servicios, que son generalmente inevitables, crecen más rápido que los ingresos familiares, el ajuste suele recaer sobre otras áreas del consumo.








