La Argentina se aproxima a un nuevo ciclo electoral con una combinación poco habitual: superávit fiscal, dificultades para recuperar el consumo y el desafío de gestionar el tipo de cambio. En el encuentro “Argentina: miedo al péndulo”, las consultoras BlackToro y Arriazu Macroanalistas examinaron las perspectivas del dólar, el riesgo país y la actividad económica.
Fernando Marengo, economista jefe de BlackToro, señaló que la monetización de la economía ya se encuentra en niveles similares a los de julio de 2025, antes de las elecciones legislativas. En esos períodos, explicó, suele aumentar la demanda de dólares. Para el tipo de cambio, sin embargo, la consultora prevé otro recorrido: estima que a mediados de agosto de 2027 la moneda estadounidense comenzará a recalentarse, se aproximará al techo de la banda cambiaria y podría rondar los $2000 en octubre.
Marengo aclaró que espera una “depreciación controlada”. Ante una mayor presión por dolarizar carteras, el Banco Central (BCRA) intervendría activamente para evitar movimientos bruscos.
Por ahora, las proyecciones de la firma muestran que las cuentas pueden cerrar. El mercado tendría una oferta de divisas US$18.000 millones superior a la del ciclo electoral previo, impulsada en parte por la continuidad del superávit. Aunque la demanda privada de dólares sería comparable con la del año pasado, el BCRA podría desprenderse de unos US$12.000 millones para atenderla. Según BlackToro, dispone del “poder de fuego” necesario. A esto se sumaría el superávit de cuenta corriente previsto para fin de año, que reduciría el riesgo de una crisis de balanza de pagos.
El riesgo país, condicionado por la política
Durante el seminario en línea, una de las preguntas planteadas fue por qué el riesgo país continúa subiendo pese al ordenamiento de las variables macroeconómicas. Gloria Patrón Costas, especialista en mercados, atribuyó la explicación a la política electoral y no a la economía: las expectativas sobre los comicios se instalaron en los mercados antes de lo previsto.
Para los especialistas de BlackToro, el indicador guarda poca relación con los fundamentos macroeconómicos y con la disponibilidad efectiva de divisas. Aun así, no anticipan una baja marcada en el corto plazo, porque el país atraviesa un proceso electoral presidencial. El obstáculo, sostienen, es político.
Marengo describió el factor que mantiene elevado el riesgo país como el “miedo al péndulo”: la preocupación de los inversores ante una posible reversión del rumbo económico. Para que los bonos mejoren, plantearon, la actividad debería recuperarse lo suficiente como para dar respaldo a la continuidad de la política económica vigente.
Una economía a dos velocidades
Marengo describió una transformación de una economía “sustitutiva de importaciones a una insertada en el mundo”. La actividad permanece estancada desde comienzos de año, aunque algunos sectores alcanzan, de manera paradójica, máximos históricos. El resultado es un panorama muy desigual.
Entre los sectores con mejor desempeño mencionó la agricultura, la ganadería, la pesca, la minería y la energía, que operan en niveles récord. En contraste, la industria manufacturera acumula 15 años de retroceso y enfrenta márgenes cada vez más reducidos, indicaron los especialistas.
También llegó a su fin la “bicicleta” corporativa. Con la inflación más estable, y proyecciones de BlackToro cercanas al 25% para el año próximo, cayó la tasa de resultado financiero de las empresas. Sin el beneficio de la licuación, el sector privado debe buscar rentabilidad mediante mejoras de productividad.
Reactivar sin abandonar el ancla fiscal
Quien asuma la Presidencia en 2027, sin importar el resultado electoral, recibirá una economía sobredolarizada, con escasez de pesos, superávit y una demanda deprimida. Si se confirma el rumbo actual, Marengo anticipó un “sobreajuste” que luego debería comenzar a moderarse.
El Gobierno, mientras tanto, enfrenta el desafío de impulsar la actividad sin poner en riesgo su compromiso fiscal. En el intercambio de preguntas, Marengo enumeró algunas iniciativas que ya se están evaluando:
Obra pública focalizada: reactivación de proyectos y un nuevo programa de licitaciones de infraestructura, sin afectar el ancla fiscal.
Crédito privado: licitación de liquidez de largo plazo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para respaldar créditos hipotecarios.
Dólares para el mercado interno: autorización reciente para conceder préstamos en moneda extranjera al sector privado, incluso a actores que no forman parte de la cadena exportadora.
En síntesis, BlackToro considera que la economía argentina cuenta con divisas para amortiguar el impacto electoral. La continuidad de ese rumbo, sin embargo, dependerá de que la política logre convencer al electorado.








