El estudio, llevado a cabo por investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, la Universidad Yonsei de Corea, la Universidad Federal de San Pablo en Brasil y la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Chile, fue publicado recientemente en el British Journal of Sports Medicine (BJSM).
Los hallazgos respaldan la creciente evidencia que subraya la importancia del ejercicio de fuerza para la salud, especialmente después de los 50 años. Durante mucho tiempo, este tipo de actividad física fue poco valorada debido al temor de lesiones en personas con alguna condición de riesgo, pero esa percepción ha cambiado notablemente y actualmente está en auge.
En total, se analizaron 147,374 participantes (31,540 hombres y 115,834 mujeres) durante un seguimiento de hasta tres décadas, durante el cual se registraron 35,798 muertes. La investigación mostró que realizar entre 90 y 119 minutos de ejercicio de fuerza a la semana se asoció con una reducción del 13% en la mortalidad general en comparación con la ausencia de dicho entrenamiento.
Asimismo, se registró un 19% menos de riesgo de morir por causas cardiovasculares y un 27% menos por enfermedades neurológicas. Es relevante destacar que no se observaron beneficios adicionales por encima de los 120 minutos semanales de ejercicio de fuerza. Sin embargo, cuando este se complementó con ejercicio aeróbico, los resultados fueron aún más positivos.
Ivana Paz, cardióloga y docente de la Universidad de Buenos Aires, aclara las diferencias entre el ejercicio aeróbico y el de fuerza en términos de salud: “Cuando hago un trabajo de resistencia cardiovascular, siento que aumento el consumo de oxígeno máximo mientras entreno. En el trabajo de fuerza también hay un incremento. Es mucho menor que con el trabajo de resistencia, lógicamente. Pero los músculos también consumen oxígeno”.
Además, Paz añade: “El tema no es una cosa o la otra, sino trabajarlo de manera integral. Tengo que trabajar resistencia y entrenar la parte vascular, pero lo que moviliza ese corazón y ese sistema vascular es el aparato locomotor. Y el que tiene un rol fundamental en esto es el músculo. ¿Por qué en estos últimos años se viene desarrollando este cambio? Porque el trabajo de fuerza se había quitado como estrategia de prevención por temor con los pacientes que tenían alguna patología. Pero se sacó más por una cuestión de malinterpretar el efecto del ejercicio de fuerza en el momento agudo, sin ver el beneficio que tenía a largo plazo, en lo crónico”.
Continuando con su argumento, Paz concluye: “El músculo tiene por un lado una función locomotora, pero también una función de reservorio energético. Cuanta más masa muscular, más capacidad de almacenar energía. En los últimos años, lo que ha llevado a la importancia de trabajar la fuerza es que el músculo también cumple una función metabólica. Hoy se va descubriendo cada vez más y se le va poniendo nombre y apellido a cada hormona que libera el músculo (mioquinas). Así se empezó a ver que con la cronicidad del ejercicio a lo largo del tiempo, de una manera sistematizada, vamos teniendo beneficios no sólo a nivel cardiológico, sino generales”.
La comunidad de gimnasios también está reconociendo estos beneficios. Según una encuesta reciente de Mercado Fitness realizada entre más de 8,500 usuarios, el 27.2% de los hombres y el 29% de las mujeres correlacionaron su asistencia al gimnasio con un enfoque integral de la salud. Las preferencias de actividades muestran que los ejercicios con peso libre son los más elegidos, en un 56% de los hombres y un 42% de las mujeres, mientras que las máquinas fueron seleccionadas por el 51.5% de los hombres y el 38.35% de las mujeres.
Además, la misma consultora ha comparado la edad actual de los usuarios de gimnasios con la de hace diez años. De las respuestas de 157 dueños de gimnasios, se revela que la mayoría de los clientes se encuentra en el rango de 35 a 39 años (40.7%), seguido del grupo de 45 a 49 años (19.7%).
La mayoría de los gimnasios (68.1%) reportaron que la participación de clientes mayores de 50 años es actualmente superior (19.1%) o significativamente superior (49%) en comparación con hace diez años. Dentro de este segmento, el 15.9% de los propietarios indicó que la mayoría son nuevos clientes que han comenzado a entrenar en esta etapa de su vida, mientras que el 31.2% mencionó que existe un equilibrio entre nuevos y antiguos clientes que han ido envejeciendo.








