“Prefiero estar en un lugar donde sólo me encuentro con argentinos. Me pareció que en esa ceremonia estaba la casta política, lo peor de la casta política”, señaló Villarruel el martes por la noche, después de participar en otra ceremonia dedicada a Francisco en una iglesia de Almagro.
Sus asesores habían preparado un argumento para justificar su ausencia en Luján. “Cambió la situación del protocolo que ayer estaba coordinado. La iban a sentar al lado del jefe de Gabinete y no queremos esa foto”, comentó una fuente cercana a la vicepresidenta, que asumió temporalmente la dirección del Poder Ejecutivo debido a la ausencia de Milei.
Según se supo, Villarruel tomó la decisión de no asistir al acto a mitad de camino a Luján, donde se realizaba el homenaje por el primer aniversario de la muerte de Jorge Bergoglio.
Descontenta con el cambio en el protocolo, Villarruel desvió su rumbo y optó por rendir homenaje a Francisco participando de la misa en la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, ubicada en el barrio porteño de Almagro, donde Bergoglio fue bautizado en diciembre de 1936.
De acuerdo con sus voceros, el ceremonial del Senado había convenido el lunes que la vicepresidenta se sentaría en primera fila junto al presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. En esta versión, los miembros del Gabinete estarían en segunda fila.
Sin embargo, mientras se dirigía a Luján, desde la Presidencia le comunicaron que los ministros también ocuparían lugares en la primera fila de la basílica. “Ante esta situación, decide no politizar más el acto con una foto incómoda y rendir un homenaje a Francisco concurriendo a la iglesia donde fue bautizado”, explicó uno de sus colaboradores más cercanos.
La decisión de no asistir al acto no fue anunciada oficialmente, pero se hizo evidente cuando comenzó la ceremonia y la vicepresidenta no llegó a la iglesia.
En la primera fila y en representación del Gobierno se encontraban Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el ministro de Defensa, Carlos Presti; además de Martín Menem y Bartolomé Abdala.
Por otro lado, en la fila de la derecha del altar, se encontraba el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto a otros representantes del Partido Justicialista y del kirchnerismo.
Villarruel ya había optado por ausentarse de otro acto el 2 de abril, en ocasión del Día de las Islas Malvinas, que se llevó a cabo en Ushuaia, evitando nuevamente una foto incómoda con dirigentes peronistas, como Kicillof y el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela.







