Este bloque disidente definirá su postura en una reunión que se llevará a cabo este martes en la sede de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), presidida por Luis Barrionuevo. Allí participarán dirigentes de su sector y aliados como Omar Maturano y Roberto Fernández, quien representa a la UTA, que no forma parte de la dirección actual de la CGT.
Los sindicalistas críticos sostienen que la estrategia de paros “a la francesa” no es efectiva, argumentando que la única manera de “frenar” al Gobierno de Javier Milei es a través de una paralización absoluta de las actividades: “No se debe mover ni una mosca”, afirmó un referente de un gremio de servicios.
Este grupo considera que la cúpula de la CGT está mostrando una “tolerancia excesiva” hacia el gobierno de Milei y que son necesarias medidas contundentes para revertir las políticas oficiales: “Si lo lograron en las universidades, nosotros también podemos encontrar un camino”, añadió el gremialista.
Además de las preocupaciones sobre salarios y empleo, la coalición de Barrionuevo, Maturano y Fernández contempla la crítica situación de las obras sociales: “Están desfinanciadas y dependen de los fondos de los sindicatos”, apuntó un integrante de esta agrupación, que anticipó que se debatirán acciones para exigir una solución urgente al sistema sindical de salud.
Mientras tanto, la mayoría de la CGT, que se caracteriza por su enfoque dialoguista, opta por un esquema de protestas sectoriales, alternando paros, asambleas y movilizaciones, con el objetivo final de organizar una gran medida a nivel nacional, aunque consideran que actualmente no hay condiciones para convocar a otro paro general.
Este sector respalda un plan de lucha que recuerda las movilizaciones en Francia contra la reforma jubilatoria impulsada por Emmanuel Macron en 2023. La propuesta ha sido alentada durante meses por el líder de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), Juan Carlos Schmid, y el presidente de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), Juan Pablo Brey, quienes creen que un solo paro general sin continuidad no tiene efectividad.
La discusión inicial surgió la semana pasada en una reunión de líderes de la CGT con dirigentes de confederaciones sindicales de diversos sectores, donde se empezó a definir el rumbo del plan de protesta. En ese espacio, se planteó la opción de un paro indeterminado, propuesta por Maturano, aunque no alcanzó consenso. En cambio, se acordó llevar adelante protestas por sectores, alternando en cada actividad y modalidad, buscando sumar a otros sectores de la sociedad afectados por el actual programa económico.
Varios sindicalistas expresaron la crítica situación de sus actividades y ofrecieron una perspectiva sombría respecto al impacto de las políticas de Milei en sus organizaciones. Hubo intervenciones de tono dramático; uno de los líderes expresó: “Si tengo que morir, prefiero hacerlo con las botas puestas”. Otro dirigente insistió en que “es el momento de discutir protestas concretas” contra el gobierno y concluyó con la contundente afirmación: “Si hay que ir en cana, iremos en cana”.
El encuentro del jueves en el Consejo Directivo de la CGT, que se llevará a cabo en la sede de Azopardo 802, se desarrollará en medio de las presiones por parte de distintos gremios que piden un paro de 36 horas y una especie de contraofensiva de la cúpula cegetista, que exigirá la presencia de los secretarios generales de los sindicatos en las reuniones, en lugar de que deleguen esa responsabilidad en otros dirigentes.
Este reclamo surge porque los líderes de la CGT sostienen que muchos sindicatos demandan paros generales sin conseguir que sus propios afiliados se sumen o sin realizar huelgas en sus propias organizaciones, haciendo hincapié en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), La Fraternidad y Gastronómicos, entre otros.
Sin embargo, hay dirigentes como Sergio Romero (UDA), secretario de Políticas Educativas de la CGT, que ha comenzado a dialogar con otros sindicatos del sector educativo con el propósito de concretar un paro docente después del 19 de julio, una vez finalizado el Mundial de Fútbol, en demanda de un aumento en el salario mínimo del sector, que se encuentra congelado en 500 mil pesos desde hace un año.
El triunvirato de la CGT, compuesto por Jorge Sola (seguros), Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), coincide con la postura dialoguista de referentes como Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN), Hugo Moyano (Camioneros) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).
Los integrantes de esta fracción creen que la propuesta del paro de 36 horas no contará con el apoyo interno necesario y que, en cambio, se aprobará el plan de protestas “a la francesa”. No obstante, la división dentro de la CGT sigue siendo evidente, una de las características más arraigadas del sindicalismo argentino.








