Con una percepción positiva sobre la humedad y los precios, los productores se alistan para la campaña gruesa, vislumbrando oportunidades y, en ciertos casos, incrementando su inversión en tecnología. Sin embargo, la preocupación persiste en torno a los costos crecientes y los posibles efectos de El Niño. La expectativa de lluvias abundantes ya ha motivado a algunos a modificar sus estrategias, mientras que el avance de la chicharrita continúa condicionando las decisiones sobre el maíz. En este marco, mantienen su reclamo por la eliminación de las retenciones, afirmando que, aunque aprecian cualquier reducción, su impacto no se siente de inmediato en el productor. Este panorama fue expuesto en el 5to. Congreso Internacional de Maíz que se lleva a cabo en la ciudad.
Ernesto Tavarone, productor agrícola del centro de Córdoba, señaló que la campaña ha comenzado de manera inusual, luego de un invierno húmedo, poco común en la región. “No estamos acostumbrados a inviernos húmedos, algo que se ha presentado en estos últimos años”, comentó. La incertidumbre sobre el comportamiento de El Niño en los próximos meses es una de las principales preocupaciones. “No podemos anticipar su magnitud ni el riesgo de granizo que podría traer”, agregó, recordando que en septiembre se registraron episodios inusuales de granizo.
Desde el aspecto económico, Tavarone observa que los precios de los granos se encuentran cerca de promedios históricos, pero los costos han aumentado, lo que constriñe los márgenes de ganancias. “Los números siguen siendo finitos”, resumió. En su establecimiento, cuentan con un sistema de riego que utiliza un motor a gasoil, cuyo costo se incrementó en un 70% en un año. “Intentamos ser eficientes, pero hay que ser muy precisos debido al aumento de los costos”, subrayó. Al momento de financiar insumos, mencionó que se presentan varias alternativas, incluyendo financiamiento en dólares a cosecha con tasas razonables.
En esta campaña, la preocupación por la chicharrita ha resurgido tras el impacto severo que tuvo en ciclos anteriores. Históricamente, en su establecimiento han sembrado un 50% de soja y un 50% de maíz, pero aún no han decidido si mantendrán esta proporción. “Las poblaciones de chicharritas son bastante elevadas para esta época, al menos en nuestra zona”, indicó.
A estas inquietudes productivas se suma la cuestión financiera. Tavarone mencionó que la reducción de las retenciones beneficia a los productores, aunque su impacto varía según el cultivo. “Se nota más en el trigo; en el maíz y la soja también ayuda”, comentó. Sin embargo, subrayó: “No deberían existir retenciones, esa es la realidad”.
César Suppo, ingeniero agrónomo y productor en el centro y sur de Córdoba, también expresó optimismo. “Las expectativas son muy alentadoras, debido a las condiciones climáticas favorables y a los precios internacionales”, indicó.
El contexto climático ha llevado a realizar ajustes en los planteos, tanto en densidad de siembra como en la elección de híbridos y fertilización. “Se han redefinido ciertas estrategias esperando un buen año”, agregó, destacando que ante esta perspectiva, ha decidido aumentar su inversión en tecnología. “Con mejores expectativas, se apunta a lo de alta gama”, comentó.
No obstante, el aumento en algunos costos, especialmente de fertilizantes debido a la guerra y otros factores internacionales, exige un análisis más cuidadoso de la relación costo-precio. Suppo reconoció que la reducción de las retenciones tuvo un impacto positivo inicialmente, pero actualmente su efecto es menos inmediato para el productor. “El productor no lo ve tan rápido, siempre se diluye”, expresó.
Federico Castellaro, que trabaja en el noreste de Córdoba, donde se combinan la agricultura, la cría de ganado y la producción lechera, también sigue de cerca la situación con la chicharrita antes de sembrar maíz. “No diría que hay miedo, pero estamos alerta, con trampas y adaptándonos a esta adversidad”, aseguró. A pesar de que la cantidad de insectos ha disminuido, todavía está por encima de lo habitual para esta época.
La humedad del suelo ha fomentado una mayor siembra de maíz temprano, y donde esto no es viable, evalúan alternativas como el sorgo para forrajes. Si bien los costos son superiores a los años previos, producen alimentos que son necesarios para la hacienda. “Es esencial seguir alimentando a las vacas y novillos”, enfatizó.
Raúl Errecalde, ingeniero civil que se dedica a la producción en Villa Güemes, al sur de Córdoba, manifestó sus expectativas por el buen clima y los precios sostenidos. Este año, su enfoque será sembrar más maíz que soja por razones de rotación, sin planear aumentar su superficie cultivable, pero sí proyecta un crecimiento del 20% en su ganadería. Además, remarcó la urgencia de eliminar las retenciones, argumentando que dejan a los productores locales en desventaja frente a competidores como Estados Unidos y Brasil. “Ojalá que las saquen”, concluyó.








