La economía argentina proyecta un crecimiento del 1,9% para 2026 y del 3% en 2027, de acuerdo con un informe reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Este ajuste, difundido hoy, marca una significativa corrección a la baja en comparación con las estimaciones anteriores, ya que en su informe de agosto, la CEPAL había pronosticado un incremento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino del 3,3% para el 2023 y del 3,4% para el próximo año.
Hace dos semanas, durante su reunión anual en Tailandia, el Fondo Monetario Internacional también revisó a la baja su previsión de crecimiento para Argentina, situándola en 2,1% para 2026, frente al 3,5% estimado en abril y confirmado en julio, de acuerdo con la reciente edición de las Perspectivas de la Economía Mundial.
En línea con esto, la CEPAL también espera que la economía argentina crezca menos de lo previsto para este año, así como ha hecho para los pronósticos de la región, aunque en este caso de manera más moderada. Desde agosto, su estimación para el PBI de América Latina se redujo de 2,2% a 2%, en un contexto de alta incertidumbre internacional. Sin embargo, reafirmó su proyección de crecimiento en 2,5% para América Latina para 2027.
El reciente informe titulado “Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe” señala que “las tensiones geopolíticas, las interrupciones en las rutas logísticas y la menor previsibilidad de la política comercial están reconfigurando el entorno en que operan las economías de la región”, lo que fundamenta la predicción más conservadora del crecimiento.
Con respecto a la Argentina, la CEPAL observó que “el ajuste macroeconómico y la recomposición de precios relativos continúan moderando la absorción interna y las compras externas, al tiempo que mejoran los incentivos a la producción exportadora”. En este sentido, el comunicado destacó que los shocks externos impactan la demanda de productos de la región y aumentan los costos de producción e importación, especialmente por la inflación en los precios de la energía y los alimentos. Según el organismo, los efectos de estos cambios no son homogéneos en todos los países: “Mientras algunos exportadores de materias primas pueden beneficiarse de precios más elevados, las economías importadoras enfrentan presiones sobre sus costos y el poder adquisitivo de los hogares”.
En cuanto al mercado laboral, la CEPAL indicó que en América Latina “el empleo sigue creciendo, aunque a un ritmo más lento”. Este enfriamiento en la creación de empleo, añadió, limita la mejora de los ingresos y el consumo familiar, además de dificultar la reducción de las brechas laborales y de la informalidad. Para la entidad, “la menor creación de empleo constituye así un canal adicional de transmisión de la desaceleración de la demanda interna”.
El documento también advirtió que la inflación en la región presenta “una leve tendencia al alza”, impulsada por el incremento de los precios de la energía y los alimentos. Este aumento afecta a los costos de producción y transporte y tiene un impacto más significativo en los hogares que destinan una mayor proporción de sus ingresos a bienes esenciales.
En este contexto, se suma la expectativa de un financiamiento internacional más costoso. La CEPAL menciona el incremento de 25 puntos básicos que aplicó la Reserva Federal de Estados Unidos en septiembre, el primero en tres años, así como los aumentos equivalentes del Banco Central Europeo en junio y septiembre. “Estas subas incrementan el costo de financiamiento para gobiernos, empresas y consumidores, con efectos sobre el servicio de la deuda y la inversión”, plantea el informe.
De cara a 2027, la CEPAL sostiene que la recuperación esperada dependerá de la evolución de la demanda mundial, de los precios de las materias primas y de las condiciones financieras internacionales, además de los potenciales efectos de fenómenos climáticos como El Niño. Ante el escenario de bajo crecimiento, la entidad renovó su llamado a implementar políticas de desarrollo productivo y estrategias de formalización que integren medidas laborales, fiscales y financieras, con el propósito de “fortalecer las capacidades productivas y promover la generación de empleos formales y de calidad”.
Las proyecciones presentadas por la CEPAL exhiben una marcada dispersión entre las diversas subregiones. Se estima que América del Sur crecerá 2,1% este año y 2,4% en 2027, mientras que América Central avanzará un 1,7% este año y un 2,8% el siguiente. Es importante mencionar que estos promedios en la región centroamericana están influenciados por las economías de Cuba y Haití: sin considerar estas dos naciones, el promedio proyectado ascendería a 4,1% en 2026 y a 4,2% en 2027.
En cuanto al Caribe, el informe anticipa una expansión del 7,4% en 2026 y del 7% en 2027, con un impacto crucial de la economía de Guyana. Si se excluye a este país, las tasas de crecimiento regional se reducirían a 1,2% en 2026 y a 1,9% en 2027.








