La delegación inspeccionó la cantera que estuvo activa hasta mediados de la década de 1990, así como las obras que actualmente desarrolla la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para abordar los pasivos ambientales acumulados. Según expresó Ramos Napoli, estas labores fueron reactivadas durante la gestión presente.
La CNEA informó que el proyecto avanza con un plan de trabajo estructurado, donde cada etapa completada representa un progreso tangible y verificable, todo bajo rigurosos estándares de seguridad y normativas ambientales vigentes.
El plan de remediación aborda simultáneamente dos aspectos: la gestión del agua de cantera y la gestión de residuos sólidos.
El agua de cantera se refiere al agua de lluvia y subterránea acumulada en las excavaciones. Esta agua contiene uranio, radio y arsénico, y su concentración debe ser reducida antes de cualquier disposición. El tratamiento comienza con la canalización del agua hacia la Planta de Tratamiento, donde atraviesa columnas con resinas de intercambio iónico que permiten la captura del uranio. El mineral recuperado se envasa y almacena en el mismo predio. Posteriormente, el agua es conducida a una segunda planta donde se eliminan el radio y el arsénico, para luego ser vertida en un dique de decantación, donde los sedimentos se depositan y el agua limpia queda disponible en la superficie. Después de ser monitoreada por el Departamento General de Irrigación de Mendoza, el agua tratada podrá ser utilizada para riego en áreas restringidas.
El dique de disposición final está diseñado con un sistema de impermeabilización que consta de múltiples capas, incluyendo membranas de polietileno de alta densidad, drenajes de seguridad y capas de grava selecta.
En lo que respecta a los residuos sólidos, los materiales acumulados en tambores dentro de las colas de mineral serán llevados a la Planta de Tratamiento, donde serán extraídos con dispositivos seguros. Se les aplicará un lavado con agua de cantera y se realizarán procesos de disolución para disminuir su concentración de uranio. El efluente resultante, con bajo contenido del mineral, será neutralizado y depositado en el dique de disposición final.
La ministra Latorre destacó la colaboración entre el gobierno provincial y el nacional, afirmando: “Junto a Federico Ramos Napoli y equipos técnicos, recorrimos el Complejo Minero Fabril Sierra Pintada para supervisar los avances de la remediación ambiental y fortalecer el trabajo conjunto entre Provincia y Nación”.
Ramos Napoli, por su parte, resaltó que la coordinación institucional es fundamental para el proceso. “La colaboración entre Nación y la provincia es esencial en esta etapa, que permitirá a Argentina reanudar la explotación de uranio en su territorio”, enfatizó. Agregó que “el enfoque conjunto para abordar los compromisos pendientes es lo que permitirá ordenar el predio y avanzar sobre bases sólidas hacia la reactivación productiva, un aspecto clave de la Política Nuclear Argentina”.
Las autoridades afirmaron que no será posible una reactivación productiva sin que se complete la remediación. Ramos Napoli calificó este paso como “necesario y fundamental” para volver a la extracción de uranio en el sitio.
Sierra Pintada es el mayor yacimiento de uranio conocido en Argentina. Desde 1975 hasta 1997, produjo aproximadamente 1.600 toneladas del mineral, cerca del 20% del recurso total estimado, hasta que la operación fue interrumpida por motivos económicos relacionados con la caída de los precios internacionales del uranio. Desde entonces, el predio ha acumulado pasivos ambientales que requieren tratamiento sistemático antes de que cualquier nueva actividad productiva pueda ser autorizada.
Por el momento, el Gobierno nacional no ha definido plazos para finalizar la remediación ni ha anunciado una convocatoria a inversores privados. Sin embargo, esta semana se concretó que las obras avanzan y que la coordinación entre el ámbito nacional y provincial se ha consolidado como el mecanismo institucional que guiará este proceso.








