El informe destaca el comportamiento del Coeficiente de Gini, una de las herramientas más críticas para medir la repartición del ingreso. En una escala donde 0 indica una mayor igualdad y 1 representa una concentración extrema, este coeficiente se situó en 0,442 puntos durante el primer trimestre de 2026. Este valor supera el 0,435 registrado en el mismo lapso de 2025 y es el más elevado en los últimos dos años, aunque todavía está por debajo del máximo de 0,467 alcanzado en el primer trimestre de 2024.
El informe también señala una comparación preocupante entre los ingresos de los sectores más adinerados y aquellos con menores recursos. El 10% más rico de la población acaparó el 33,5% del ingreso total del país, con un promedio mensual per cápita de $2.435.937. En contraposición, el decil más bajo solo obtuvo un 1,8% del ingreso total, con un promedio de $130.550 por persona.
La disparidad es notable: el ingreso promedio del decil más alto fue casi 19 veces mayor que el del decil más bajo. Al considerar la mediana de ingresos, la diferencia fue de 15 veces, manteniéndose similar a la del año anterior, aunque superando los niveles alcanzados en la segunda mitad de 2025.
El Indec señaló que las comparaciones intertrimestrales pueden verse afectadas por el denominado “efecto aguinaldo”, dado que los primeros y terceros trimestres tienden a reflejar el ingreso adicional correspondiente a esos períodos, mientras que los segundos y cuartos lo hacen de forma diferente.
Otro de los hallazgos destacados en el relevamiento es la disparidad de género en los ingresos. Entre quienes recibieron remuneraciones, los hombres tuvieron un promedio de $1.352.247, mientras que las mujeres alcanzaron solo $959.030. La brecha de ingresos desde la ocupación principal se situó en un 29,1%, el porcentaje más alto desde que el Indec inició su medición en el primer trimestre de 2022.
La desigualdad también fue influenciada por la informalidad en el mercado laboral. De los 9,7 millones de trabajadores asalariados analizados, aquellos con descuento jubilatorio percibieron un ingreso promedio de $1.375.143, en contraposición a los que no contaban con aportes previsionales, quienes lograron un promedio de $731.150. Aunque este último grupo mostró un incremento interanual del 51,3%, la brecha refleja una diferencia significativa: los trabajadores informales obtuvieron poco más de la mitad de lo que ganaron aquellos empleados en el sector formal.
Los datos del Indec indican que, aunque ha existido una recuperación nominal en los ingresos en comparación con el año anterior, la distribución de ese incremento no ha sido equitativa. La distancia entre los más favorecidos y los menos beneficiados se ha ampliado, marcando un desafío económico y social crucial para el futuro cercano.








