La Declaración de Diego Cabot en el Juicio “Cuadernos”: Más Dudas que Certezas sobre el Origen y la Prueba
La reciente declaración del periodista Diego Cabot como testigo en el juicio oral por la causa conocida como “Cuadernos” no solo estuvo lejos de clarificar el proceso, sino que, por el contrario, inyectó nuevos y significativos interrogantes sobre aspectos cruciales del expediente. Su exposición, transmitida en vivo a instancias del tribunal y la insistencia de las partes, desnudó ante la opinión pública y las defensas las irregularidades en el origen, la cadena de custodia y la metodología de construcción de la evidencia que motorizó toda la causa.El Origen Irregular del Expediente: Un “Vecino” y una Caja Cerrada
El testimonio de Cabot puso nuevamente el foco en el punto de partida del caso, revelando un génesis marcadamente informal y ajeno a cualquier procedimiento judicial o denuncia institucional. El periodista relató que el acceso a los cuadernos se dio a través de un contacto personal: Jorge Bacigalupo, un policía y vecino de Cabot, que era amigo de Oscar Centeno, el chofer y supuesto autor de los registros.
Cabot afirmó haber tenido los cuadernos originales por primera vez en enero de 2018. En una escena que subraya la informalidad del proceso, detalló que, tras un pedido de Bacigalupo para devolver los originales a Centeno, pasó una madrugada completa fotocopiando el material en las instalaciones del diario La Nación. Meses después, seis de los ocho originales volvieron a su poder de una manera aún más dudosa: una persona desconocida lo citó en la vía pública, en un lugar sin cámaras, para una entrega fugaz. “Estuve segundos con la persona que me los entregó. Me dijo ‘tengo esto para entregarte y me voy’”, explicó, añadiendo una capa de misterio a la cadena de trazabilidad.
El periodista, amparándose en su derecho a resguardar el secreto de las fuentes, se negó a dar más detalles. Sin embargo, narró que el inicio se dio cuando Bacigalupo, su vecino de Belgrano, le ofreció “unos documentos” que le entregó en una caja cerrada. “El día que fui a buscarlo me dio una caja… había cuadernos, ocho cuadernos, algunas facturas y CDs con videos”, describió. La apertura de la caja, remarcó, ocurrió sin testigos y en un ámbito privado: “Estábamos los dos solos… la abrí con un cuchillo ahí para ver de qué se trataba”. Cabot mismo reconoció que el material provenía de una cadena previa: el vecino le indicó que se lo había entregado un “amigo” que había sido chofer de funcionarios.La Quiebra de la Cadena de Custodia y la Manipulación de la Evidencia
Este circuito extrajudicial –chofer, vecino, periodista– se convirtió en el principal blanco de las críticas de las defensas. El periodista explicó la motivación del chofer para desprenderse del material: “tenía temor de que lo puedan allanar… y prefirió sacar esos documentos de su casa”. No obstante, el testimonio dejó en claro que no existió en ningún momento un control judicial, pericial o externo sobre los cuadernos en su origen y traslado.
Lo más cuestionado fue que, durante meses, los cuadernos permanecieron bajo la potestad del periodista y su equipo, quienes admitieron haber trabajado con los originales en un ámbito privado: “Trabajábamos con originales en mi casa”, afirmó. Junto a colaboradores, procedieron a una transcripción total del contenido a una base de datos digital. “Lo que hicimos fue pasar absolutamente todo a una planilla de Excel”, detalló.
Las defensas hicieron hincapié en la manipulación directa de la evidencia material antes de su incorporación al circuito judicial. Sin resguardo pericial, se produjo una conversión del documento físico original a una “reconstrucción” digital elaborada por terceros. Cabot describió el proceso como una “descomposición” de los cuadernos en datos segmentados: “origen, destino, fecha, horario… todo lo que pudiésemos extraer iba en una columna”. Esta conversión fue manual y prolongada, y en un punto dejaron de utilizar los originales: “los guardamos… ya no los necesitábamos para el trabajo diario”, reconoció. Esta base digital, fruto del trabajo periodístico, se convirtió luego en el insumo central de la denuncia penal.La Elección del Fiscal y la Denuncia Directo con Stornelli
Cabot ubicó el momento de la transición de la investigación periodística a la denuncia penal. “El inicio fue una denuncia que yo hice… hasta ese momento era una investigación periodística”. La decisión de judicializar el caso, explicó, estuvo vinculada a la sensibilidad y el volumen de la información. “Me parecía una información muy sensible para tratar con mucho cuidado… había tomado la decisión de no publicar ni una coma hasta no tener absolutamente claro de qué se trataba”, indicó.
El paso siguiente fue contactar directamente al fiscal Carlos Stornelli. La elección no fue casual, pero sí objeto de profundos cuestionamientos. Cabot explicó que lo conocía “de la vida pública”, y que anteriormente había escrito sobre un tema en el que él había intervenido. Además, Stornelli era fiscal de la causa de gas natural licuado, y la información que Cabot poseía “era sobre esas personas”.
El periodista remarcó su desconocimiento de los tribunales de Comodoro Py, y cómo Stornelli era el único fiscal que conocía. “Le pedí que hablemos. Nos juntamos en un bar de Núñez” donde el fiscal lo impulsó a radicar la denuncia. Cabot se dirigió a la fiscalía e hizo una denuncia “con la que entregué todo lo que habíamos trabajado”: copias de los cuadernos y pendrives con videos e información.
El exsubsecretario Rafael Llorens, defensor, insistió en el punto. Reformuló la pregunta para evidenciar que Cabot, siendo abogado, debía saber que las denuncias deben ingresar por la Cámara Federal para un sorteo de juez. La respuesta del periodista fue evasiva: “No tenía contactos en Comodoro Py. Sólo tenía el suyo por algún llamado anterior. Me pareció que podía hablar con él y decirle de qué se trataba. Él me dijo que podía hacer una denuncia y quedamos en eso. Le pregunté si él la podía tomar, me dijo que sí y esa fue la decisión”.La “Convicción” Periodística y las “Licencias Literarias”
Otro flanco de controversia fue el criterio de validación del contenido. Cabot afirmó que los cruces de información lo llevaron a una conclusión personal: “nos fueron llevando a la convicción muy fuerte de que esos asientos eran el relato de lo que efectivamente había sucedido”. Las defensas señalaron esta “convicción” como un elemento subjetivo que no puede sustituir los estándares probatorios rigurosos exigidos en un proceso penal.
El defensor Carlos Beraldi, representante de Cristina Kirchner, puso el foco en la tensión entre la investigación periodística y la narrativa posterior construida en el libro “Los Cuadernos” de Cabot, interpelándolo sobre sus “licencias literarias”.
Beraldi buscó diferenciar el material original de la reconstrucción pública, preguntando si el libro contenía pasajes “ficcionados” o reconstrucciones no estrictamente documentales. Cabot reconoció que su obra editorial no era una reproducción literal, sino una “reconstrucción periodística” organizada para hacer comprensible la historia, admitiendo que implicaba una forma de narrar los hechos con recursos propios del género.
Esta admisión generó un nuevo frente de cuestionamientos: si el propio autor reconoce una elaboración posterior con criterios narrativos, esto podría impactar en el análisis de la evidencia original. El intercambio evidenció el eje clave del juicio: la dicotomía entre el relato periodístico, la reconstrucción narrativa y la prueba judicial irrefutable.Conclusión
La declaración de Diego Cabot, lejos de consolidar una versión definitiva, repuso en el centro del debate aspectos estructurales de la causa: el origen extrajudicial de la prueba, la ausencia de una cadena de custodia inicial, la intermediación de terceros, la conversión y manipulación del material antes de su judicialización, y la elección de un fiscal sin pasar por el sorteo. El tribunal deberá ahora evaluar no solo el contenido de los cuadernos, sino también las condiciones, y las dudas que subsisten, en las que ese material llegó a convertirse en la base probatoria del juicio.








