Milei adoptó un enfoque cauteloso, reflejando el ambiente de una sesión que, a pesar de las expectativas generadas por el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, no alcanzó gran dinamismo, a tal punto que Menem instó a los presentes a “comprar pochoclos”.
El mandatario solo alzó los brazos en agradecimiento cuando recibió la ovación de los diputados y militantes libertarios. A lo largo del evento, Milei observó con tranquilidad, alineándose con la serenidad de la oposición que inicialmente se mantuvo en un bajo perfil.
“No les dimos Alplax”, bromeó un ministro, quien compartió su opinión positiva sobre la actuación de Adorni, manifestando: “Adorni estuvo muy bien y el presidente se llevó la marca”.
Aunque al principio Milei mostró una actitud más contemplativa que activa, su energía aumentó cuando Adorni destacó los logros de cada ministerio. En esos instantes, el presidente se levantó para abrazar a sus ministros, como a Luis “Toto” Caputo, titular de Economía, y Sandra Pettovello, de Capital Humano, e incluso aplaudió con entusiasmo a los que estaban más alejados.
El ambiente cambió cuando los diputados del Frente de Izquierda comenzaron a desafiarlo con contundentes críticas. La tensión se palpó cuando Aldo Leiva, de Unión por la Patria, confrontó a Milei mostrándole un cartel que pedía explicaciones serias sobre la supuesta corrupción de Adorni.
Sin embargo, fue Myriam Bregman y Néstor Pitrola quienes provocaron una respuesta más efusiva de Milei al increparlo por la postura del Gobierno respecto a la actuación israelí en Gaza, lo que generó manifestaciones de enojo y gestos expresivos por parte del presidente. Su ira cedió ante el sarcasmo cuando replicó las críticas simulando un corazón con sus manos y lanzando besos imaginarios.
Al finalizar el discurso de Adorni, Milei se retiró del recinto acompañado por su equipo de ministros y funcionarios del Poder Ejecutivo, dejando tras de sí un ambiente cargado de tensiones y reacciones.







