El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, advirtió que el crecimiento de Vaca Muerta no garantiza oportunidades laborales inmediatas para quienes llegan a la provincia en busca de empleo. El mandatario remarcó que la industria petrolera y gasífera requiere formación técnica y especialización, y destacó el impacto de la actividad sobre la economía provincial y otras regiones del país.
“Para poder conseguir trabajo en la industria del oil and gas hay que formarse. Nosotros tenemos el Instituto Vaca Muerta, que requiere mucha formación para poder ingresar a la industria. Hay que especializarse”, sostuvo Figueroa. Además, señaló que en muchas ocasiones se generan expectativas laborales que no se corresponden con las posibilidades reales de incorporación al sector.
El gobernador explicó que el desarrollo energético de Neuquén no depende únicamente de la disponibilidad de recursos naturales, sino también de décadas de inversiones, planificación y formación de trabajadores. En ese sentido, recordó que la provincia cuenta con más de cien años de experiencia en la actividad hidrocarburífera.
“Vaca Muerta es una roca que fue descubierta hace más de cien años y está a 3.000 metros de profundidad. Es una condición necesaria para que nos vaya bien, pero no suficiente. Detrás de esa roca hay mucho trabajo”, afirmó.
Según Figueroa, esa trayectoria permitió construir un entramado productivo y adaptar progresivamente la infraestructura y los servicios al crecimiento de la producción. También destacó que Neuquén cuenta con un ecosistema de empresas y trabajadores especializados que facilita la expansión de la industria.
El mandatario reconoció que numerosas personas viajan a la provincia convencidas de que podrán conseguir empleo rápidamente. Sin embargo, explicó que la demanda de personal no implica que cualquier trabajador pueda incorporarse sin capacitación previa. Incluso recordó que durante el invierno el Gobierno provincial debió asistir a personas que habían llegado sin una oportunidad laboral confirmada.
“Hemos tenido el refugio en invierno, hemos tenido gente ahí. Por supuesto, después los invitamos a que vuelvan a su provincia”, relató.
Figueroa también destacó los resultados económicos y sociales que, según su evaluación, acompañan el desarrollo de Vaca Muerta. Afirmó que durante su gestión aumentaron la creación de empresas y el empleo registrado, incluso en un contexto de dificultades para otros sectores productivos.
Entre los indicadores mencionó una reducción cercana al 60% en la cantidad de hogares pobres y una disminución del 50% en el desempleo. Para el gobernador, estas cifras muestran que la expansión de la actividad energética comienza a trasladarse al conjunto de la economía provincial.
No obstante, reconoció que el crecimiento también genera nuevas demandas para el Estado, especialmente por el aumento de la población y la necesidad de ampliar los servicios públicos y la infraestructura.
Otro de los puntos que abordó fue la distribución de los ingresos provenientes de las exportaciones petroleras. Figueroa cuestionó la idea de que la totalidad de los recursos generados por Vaca Muerta permanezca en Neuquén y explicó cómo se reparten entre las empresas, el Estado nacional y las provincias.
De acuerdo con el esquema que presentó, aproximadamente el 60% del valor de cada barril exportado corresponde a costos y utilidades empresariales, mientras que el 40% restante se distribuye entre distintos niveles del Estado.
Dentro de esa distribución, indicó que el 10% llega al conjunto de las provincias argentinas. Como ejemplo, señaló que Buenos Aires recibe el equivalente al 2% de cada barril exportado a través de los mecanismos de coparticipación federal.
También afirmó que el Estado nacional percibe el 17% de los ingresos vinculados con las exportaciones petroleras, lo que actualmente representaría alrededor de US$7 millones diarios. Neuquén, por su parte, recibiría un 13% mediante regalías y otros tributos asociados a la actividad.
Figueroa sostuvo que la provincia productora debe utilizar esos recursos para afrontar las necesidades sociales y de infraestructura que genera el crecimiento energético, mientras que otras jurisdicciones reciben ingresos sin asumir los mismos costos.
“La provincia de Neuquén tiene que reinvertirlo inmediatamente en generar sustentabilidad social y la infraestructura necesaria para que este círculo siga siendo virtuoso”, expresó.
De todos modos, aclaró que el impacto económico de Vaca Muerta se extiende mucho más allá de las regalías. Según estimó, entre 3.500 y 4.000 empresas metalmecánicas de distintas provincias trabajan como proveedoras de la industria petrolera.
Entre los distritos con participación en esa cadena productiva mencionó a Santa Fe, Córdoba, Mendoza, La Pampa y Buenos Aires. De esta manera, explicó, una parte de los gastos de las operadoras se transforma en actividad económica, empleo e ingresos tributarios en otras regiones.
Al analizar el potencial de Vaca Muerta para la economía argentina, el gobernador evitó presentarla como una solución automática a los problemas nacionales. Consideró que el desarrollo petrolero y gasífero puede impulsar a otras industrias, aunque remarcó que el crecimiento sostenido requiere la participación de distintos sectores productivos.
“Nosotros tenemos esperanza de que ese arranque de la industria del gas también vaya generando arranques de otras industrias en el resto de la Argentina. La minería está arrancando. Esperamos que otros sectores también arranquen”, señaló.
Figueroa también se refirió a su relación con el presidente Javier Milei. Pese a reconocer diferencias políticas e ideológicas, aseguró que mantienen un diálogo fluido y que existe respeto mutuo.
El mandatario provincial defendió una mayor intervención estatal para garantizar oportunidades y equilibrar las condiciones de desarrollo. “Yo, sin ser del partido político del presidente, incluso teniendo ideas muy diferentes, creo en la presencia del Estado. Para mí el Estado tiene que arbitrar y tiene que igualar oportunidades y líneas de partida”, afirmó.
Al mismo tiempo, valoró distintas decisiones del Gobierno nacional que, a su entender, favorecieron las inversiones en hidrocarburos. Entre ellas destacó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que consideró fundamental para acelerar los proyectos energéticos.
Según explicó, los beneficios fiscales y las condiciones previstas por el régimen mejoraron las perspectivas de rentabilidad y facilitaron la llegada de capitales para desarrollar la producción de petróleo y gas.
El gobernador advirtió que existe una ventana de oportunidad para aprovechar los recursos de Vaca Muerta antes de que cambien las condiciones de demanda energética internacional. Por ese motivo, consideró necesario acelerar las inversiones y consolidar la infraestructura vinculada con las exportaciones.
Finalmente, reclamó estabilidad en las políticas públicas y seguridad jurídica para garantizar la continuidad de los proyectos de largo plazo, independientemente de los cambios de gobierno.
“Una oposición responsable es trazar las buenas políticas de Estado que continúen. Los inversores miran a la Argentina de una manera diferenciada, con lo cual hay que ser muy serios a la hora de otorgar seguridad jurídica para que las inversiones sigan viniendo”, concluyó.







