En una reciente serie de declaraciones que profundizan la brecha interna dentro del PRO, Horacio Rodríguez Larreta se diferenció tajantemente de la gestión actual en la Ciudad de Buenos Aires. El exmandatario no solo cuestionó los resultados operativos del gobierno de Jorge Macri, sino que también ratificó su voluntad política de regresar al Poder Ejecutivo local: “Hoy quiero ser Jefe de Gobierno”, sentenció de manera explícita.
La emergencia social y la crítica a la gestión de calle
El punto más sensible de la crítica de Larreta se enfocó en el incremento de personas en situación de vulnerabilidad habitacional. Según el legislador, existe una degradación sin precedentes en el espacio público. “En CABA nunca hubo tanta gente en la calle como hoy”, afirmó, comparando la situación actual con su propia gestión y periodos anteriores. Larreta desestimó los argumentos que atribuyen este fenómeno únicamente a la crisis económica nacional o a un desplazamiento de personas desde la provincia de Buenos Aires, recordando que durante su mandato el gobernador bonaerense era el mismo, Axel Kicillof, y los niveles de indigencia en calle eran sustancialmente menores.
Asimismo, denunció una falta de eficacia en los mecanismos de asistencia directa, señalando específicamente las deficiencias del servicio de atención social. Criticó que, ante llamadas a la línea 108, las respuestas son inexistentes o presentan demoras de hasta tres horas, lo cual calificó como una falla directa de “gestión”. En cuanto a los operativos de desalojo, Larreta describió la política actual como una de “sacar a la gente a las patadas” sin ofrecer alternativas habitacionales, lo que, a su juicio, solo termina retroalimentando el círculo de la marginalidad.
Impacto económico y el “estilo” de las clausuras
Otro eje de conflicto fue la política de fiscalización comercial. Larreta cuestionó la metodología de clausuras preventivas que viene implementando la Agencia Gubernamental de Control. El exjefe de Gobierno abogó por un sistema de apercibimientos y plazos de corrección en lugar de cierres directos, a los que calificó de “clausurar a lo bestia”. Advirtió que esta modalidad está provocando una pérdida innecesaria de puestos de trabajo en un contexto económico ya frágil.
El rumbo ideológico y la ruptura con Mauricio Macri
En el plano político-partidario, Larreta analizó con preocupación el acercamiento del PRO a La Libertad Avanza. Sostuvo que Jorge Macri está adoptando posiciones que “nunca fueron del PRO” y que el partido parece encaminarse hacia una fusión o alianza electoral “a los gritos” con el sector de Javier Milei. Según Larreta, esta falta de identidad clara es la razón por la cual el espacio atraviesa su crisis actual.
Finalmente, el dirigente confirmó que el vínculo personal y político con el fundador del partido está quebrado. “Mi relación con Mauricio Macri no está; no hablo con él hace un año y medio”, reveló. Esta confesión, sumada a su confirmación de que volverá a competir por la Jefatura de Gobierno, marca un nuevo escenario de confrontación abierta dentro de la principal fuerza de la oposición porteña.








