El menor, que contaba con 15 años en el momento en que perpetró los asesinatos de los taxistas Héctor Raúl Figueroa (5 de marzo) y Diego Celentano (6 de marzo), así como del playero Bruno Bussanich (9 de marzo), no fue penado debido a su edad. Permaneció en un programa nacional de protección de testigos tras colaborar con la justicia, proporcionando información crucial que facilitó el avance de un grupo de fiscales en la identificación de los responsables de varios atentados y homicidios.
Sin embargo, Darian optó por abandonar el programa, habiendo residido en Buenos Aires desde marzo de 2024, luego de su arresto en la Zona Cero, donde declaró sobre la estructura del narcotraficante Alejandro Isaías Núñez, conocido como “Chucky Monedita”, quien lo había mandatado en varios de los ataques.
El 12 de noviembre, se registró la primera alerta. Darian fue detenido junto a Gerónimo O. (27) en la esquina de Ávalos y Superí, hallándose en su posesión 20 dosis de cocaína que pesaban 5 gramos.
Tras esta primera detención, fue imputado el 14 de noviembre, quedando bajo prisión preventiva hasta el 14 de enero de 2026, momento en el cual recuperó su libertad con restricciones, comprometiéndose a presentarse quincenalmente en la Dirección de Intervenciones.
La situación ha generado preocupación entre los investigadores, quienes reconocen que su regreso tras ofrecer pruebas contra una organización narcotraficante podría tener desenlaces fatales: “O termina en la cárcel de Piñero o en la morgue”.
El entorno familiar del menor ha sido igualmente problemático. No tiene contacto con su padre y su madre lidia con un problema de adicción, siendo su única guía una tía que se comunica con la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de Santa Fe.
La última detención de Darian se llevó a cabo en Colastiné y Blomberg, donde fue hallado junto a los jóvenes Laureano Ángel R. (20) y Sergio Leonel F. (17) en un área cercana a las vías del ferrocarril. Laureano poseía una pistola Bersa .380 con el número de serie visible, un cartucho en la recámara y otros ocho en el cargador. Además, tenía un segundo cargador con doce cartuchos en su bolsillo. La intervención del Comando Radioeléctrico fue resultado de un aviso al 911 por disparos, lo que sugiere que los tres podrían haber estado involucrados en el uso de armas de fuego.








