Un tema destacado en el reciente Coloquio de IDEA fue la influencia y la forma de lograrla. Con la proximidad de un año electoral en 2027, los empresarios han mostrado su determinación de no permitir que el silencio ante las decisiones políticas prevalezca. Al contrario, buscan que su agenda gane protagonismo y, por ende, influencia.
Se destaca la coincidencia de los empresarios con el apoyo a la transformación productiva que se impulsa desde el modelo establecido por Milei. El diagnóstico sobre las implicaciones de este cambio radical también cobra relevancia, ya que se identifican claramente a los ganadores y perdedores, y se evidencia la falta de “derrame” entre ambos grupos, al menos por el momento.
IDEA, como un espacio de reflexión y diálogo, reunió diversas perspectivas. Cristian Jerónimo, co-secretario general de la CGT y líder del sindicato del Vidrio, brindó una mirada crítica: “No sólo hay pérdida de trabajo en los sectores formales. Hoy predomina el pluriempleo y ya no resulta fácil ni siquiera conseguir changas”. Además, enfatizó la importancia de actuar en conjunto.
Jerónimo argumentó que tanto la dirigencia sindical como las instituciones deben “evolucionar” respecto a las nuevas tecnologías, sugiriendo que, en lugar de intentar frenar el avance de la Inteligencia Artificial, se debe trabajar para que su impacto en la vida laboral sea positivo. En este contexto, instó a una colaboración activa con los empresarios.
Por otro lado, el CIPPEC, un think tank de políticas públicas, liderado por Luciano Laspina, está elaborando un documento que establece compromisos fundamentales para los candidatos de 2027. Su propuesta es que, una vez asegurada la estabilidad para el crecimiento, sean necesarias reformas. Entre los puntos destacados, mencionó: “Los ejes preliminares incluyen reformar los sistemas previsional y de salud, fortalecer la gobernanza de datos, y modernizar un Estado con escasa tecnología y capacidad de gestión de la información. Además, es vital desarrollar un mercado de capitales que financie la reconversión productiva, canalizando ahorro a largo plazo mediante incentivos. En educación, lo primordial es la profesionalización de la carrera docente y la mejora en la calidad de los educadores”. Estas reformas requieren, según afirmó, tanto acción estatal como un fuerte compromiso del sistema político, conceptuándolo como una forma de ejercer influencia.
María Migliore, quien transitó de militante del PRO a buscar generar influencia, subrayó el reto de ser relevante en este ámbito. La exministra de Desarrollo durante la gestión de Rodríguez Larreta en la Ciudad comentó: “Argentina necesita una voz más fuerte del sector privado; el liderazgo empresarial debe ir más allá de los reclamos sectoriales y asumir las consecuencias sociales de medidas como la apertura comercial, incluyendo el compromiso con aquellos que pierdan su empleo. Para que un proyecto sea estable a largo plazo, hay que considerar quiénes ganan, quiénes pierden y asumir la responsabilidad”. Su declaración fue recibida con un fuerte aplauso.








