China ha denunciado este jueves acciones discriminatorias por parte de Estados Unidos en relación al arancel del 100% que Washington ha impuesto a ciertos drones. Las autoridades chinas argumentaron que la mayor parte de las exportaciones de estos dispositivos hacia territorio estadounidense se destinan a fines estrictamente civiles.
He Yadong, vocero del Ministerio de Comercio chino, presentó en una conferencia de prensa los nuevos aranceles como manifestaciones de “unilateralismo y proteccionismo bajo la justificación de la seguridad nacional”.
De esta manera, el vocero enfatizó que los envíos de drones chinos al mercado estadounidense están orientados mayoritariamente al ámbito civil, abarcando sectores como la agricultura, el mantenimiento industrial, las producciones audiovisuales y la industria del entretenimiento.
He señaló que las medidas estadounidenses “exageran el concepto de seguridad nacional, discriminan los productos chinos pertinentes, perjudican gravemente los intereses de las empresas chinas, alteran la cadena de suministro global de drones y socavan aún más un entorno de mercado justo y competitivo”.
Es importante señalar que, aunque la medida divulgada por la Casa Blanca el jueves anterior no menciona directamente a China, impacta de lleno en sus intereses al afectar un mercado dominado en gran medida por la empresa china DJI.
La normativa de Estados Unidos establece una tasa del 100% para las aeronaves no tripuladas que superen los 25 kilos de peso máximo al despegue y los modelos con capacidad de detección térmica. En contraste, los drones más pequeños sin esas capacidades y otros componentes estarán sujetos únicamente a un 25%, con una lista de países que disfrutan tarifas reducidas, como la Unión Europea o Japón.
Los aranceles estadounidenses pretenden fortalecer la industria local y disminuir la dependencia de proveedores chinos. La Casa Blanca ha indicado que esta disposición tiene como objetivo reducir la dependencia de insumos clave provenientes del extranjero y potenciar la producción nacional. Además, la administración ha expresado preocupaciones relacionadas con la seguridad nacional y la ciberseguridad, debido a los riesgos asociados con las cadenas de suministro globales.
Este nuevo episodio de tensión comercial entre las dos principales economías mundiales se suma a la disputa en torno al control de industrias estratégicas como los semiconductores, la inteligencia artificial y los minerales raros. Este enfrentamiento se da además en el marco de la próxima cumbre bilateral entre Xi Jinping y Donald Trump, programada para el 24 de septiembre en Washington.








