Según las Encuestas de Tendencia de Negocios de la Industria Manufacturera y del sector de Supermercados y Autoservicios Mayoristas, los empresarios no vislumbran un aumento en la producción o actividad, en gran medida debido a la debilidad de la demanda interna.
Este panorama sugiere que el empleo podría experimentar una retracción en el corto plazo.
En el ámbito industrial, el 20,1% de las 850 empresas encuestadas prevé una disminución en la producción durante el segundo trimestre del año, mientras que un 15,1% anticipa un crecimiento, lo que genera un saldo negativo de 5 puntos porcentuales. Un 64,8% de los participantes, por otro lado, espera que la actividad se mantenga sin cambios.
Al indagar sobre los principales obstáculos que afectan su capacidad de producción, el 52,5% de las firmas mencionó la insuficiencia de la demanda interna. En segundo lugar, la competencia de productos importados fue citada por el 11,5% de los encuestados, y la incertidumbre económica afectó al 7,2% de las empresas.
Por otro lado, en el sector supermercadista, el 37,3% de los participantes catalogó la situación comercial a marzo como “mala”, frente al 5,3% que la consideró “buena”, resultando en un saldo negativo de 32 puntos. Sin embargo, el 57,3% la percibe como “normal”. En cuanto a las previsiones para abril-junio, las expectativas muestran una ligera mejora, con un 16% que espera una recuperación en comparación con un 14,7% que prevé un deterioro, alcanzando un saldo positivo de 1,3 puntos.
Cuando se les preguntó sobre las restricciones a la actividad, la demanda ocupó el primer lugar entre las respuestas de los comercios, con un 58,7%, seguido del costo laboral (17,3%) y el costo del financiamiento (6,7%).
Fuentes del sector indicaron que en marzo las ventas habrían vuelto a disminuir en comparación con febrero. Según la consultora Scentia, el consumo en supermercados disminuyó un 5,9% en comparación interanual durante ese mes.
“Estamos enfrentando cifras negativas mes a mes y no observamos que los clientes se estén trasladando a otros canales, como sucedió en 2001. Además, no existen sustitutos para ciertos productos cotidianos; por ejemplo, no se compran 100 gramos de fiambre a través de plataformas internacionales. El problema no radica en un cambio de canal, sino en la presión de otros gastos del hogar, como tarifas y transporte”, comentaron.
En la misma línea, Fausto Spotorno, director de la Escuela de Negocios de la UADE, afirmó que estos resultados no sorprenden. “Hemos venido experimentando una contracción muy fuerte de la demanda desde finales del año anterior, debido a la crisis de confianza y al proceso electoral. Esa fuga de fondos del mercado ha llevado a una menor disponibilidad de dinero para el consumo”, explicó.
El economista añadió que la capacidad de gasto también se ha visto comprometida por el aumento de tarifas y otros costos, lo que resulta en un dinamismo reducido de la demanda. “En este contexto, es lógico que las empresas frenen su producción, sobre todo si ya han acumulado inventarios”, indicó.
Este proceso ya se empieza a reflejar en los inventarios. En el sector industrial, el 19,7% de…








