Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), alertó recientemente que los precios de la energía podrían permanecer altos hasta el año 2027, incluso si se resolviera rápidamente el conflicto en el Golfo. Para Argentina, esto representa un desafío significativo, dado que un contexto de crudo elevado continuaría ejercitando presión sobre los precios de los combustibles en las estaciones de servicio, así como sobre los costos logísticos y la inflación.
“Los futuros del Brent, por ejemplo, prevén ahora precios elevados del petróleo hasta 2027”, expuso la representante de la entidad internacional en su discurso previo a las Reuniones Anuales de 2026 del FMI y el Grupo del Banco Mundial, programadas del 12 al 18 de octubre en Bangkok.
Sin embargo, a pesar de una recuperación frágil de los flujos de petróleo del Golfo, los precios del crudo se sitúan en torno a los 100 dólares estadounidenses por barril. Esta situación refleja los riesgos, los altos costos de transporte y otros elementos vinculados a las economías regionales.
En cuanto a los precios locales, la cotización internacional del petróleo es una de las variables esenciales que impacta en el costo de las naftas y el gasoil en Argentina. En las últimas semanas, las empresas Shell, Axion y Puma han implementado ajustes de entre el 2 y el 5 por ciento, mientras que YPF ha reportado un aumento promedio del 1 por ciento en todo el país.
Estas compañías han adoptado un mecanismo de amortiguación, particularmente YPF, diseñado para mitigar el impacto de los cambios en el precio del barril sobre los surtidores de manera inmediata. Este sistema permite distribuir en el tiempo los efectos de la volatilidad internacional; no obstante, enfrenta limitaciones si el Brent se mantiene cerca de los 100 dólares durante períodos prolongados.








