Nueva estrategia: evitar que el Presidente sea el “pararrayos” de la gestión

Tras el desgaste de la derrota y las internas en el Gobierno, Alberto Fernández se repliega para darle protagonismo a Manzur y a los ministros; el jefe del Estado pidió más salidas al conurbano.

El desgaste, autoinfligido y provocado por sus socios del Frente de Todos, en particular por la vicepresidenta Cristina Kirchner, generó un cambio de estrategia en el Gobierno. El objetivo es que el Presidente deje de ser el “pararrayos”.

Alberto Fernández se corrió de la vidriera pública y le cedió el protagonismo a su flamante jefe de Gabinete, Juan Manzur, y al resto de los ministros. Es que el impacto negativo sobre la figura del jefe del Estado repercute en el resto de la gestión.

En eso trabajaron en la última semana y en el comienzo de esta. Los resultados, según confiaron cerca del Presidente, son “muy buenos”. Incluso, el mandatario les pidió profundizar las salidas “sin red ni preaviso” al conurbano bonaerense. “Está muy contento”, resumió un hombre con acceso diario al despacho presidencial.

Primero la fotografía del cumpleaños de la primera dama, Fabiola Yañez, pero también el hecho de haber cargado con el peso de la derrota en la PASO, generaron un daño en la imagen del Presidente, que busca a fuerza de anuncios económicos y actos de cercanía cambiar la percepción sobre su administración.

El cambio en el gabinete, pero especialmente la llegada de Manzur como ministro coordinador, abrió una nueva etapa que, según advirtieron fuentes oficiales, se mantendrá durante las próximas semanas. La salida del escenario público del Presidente tiene como objetivo “empoderar” a Manzur y al resto de los ministros.

El principal foco de atención será el conurbano bonaerense, pero también habrá incursiones al interior del país. Ahí, donde residen unos 12 millones de personas y el 70 por ciento de los menores de 14 años son pobres, el desafío que se planteó el Frente de Todos es generar un cambio de clima social.

Es en ese territorio donde impactan el aumento del salario mínimo y el plan de blanqueo para el personal doméstico, sector que perdió 400.000 empleos durante la pandemia. Parte del trabajo en marcha es lograr revertir la desventaja de casi cinco puntos que Juntos le sacó a la lista que encabezan Victoria Tolosa Paz y Daniel Gollan.

Todo lo anunciado hasta al momento y lo que aún está en carpeta –como un acuerdo con la Mesa de Enlace que incluiría la baja o la suspensión de retenciones y la liberación de las exportaciones de carne y la jubilación anticipada para desocupados– es una muestra de apertura con la mira en revertir los efectos del terremoto electoral que puso al Frente de Todos al borde del precipicio. Todo por estas horas es analizado en el laboratorio electoral y sujeto a cambios.

Mostrar un gobierno activo y en movimiento, preservar al Presidente de las malas noticias y sacar a la cancha a todos los funcionarios de primera línea, así es el plan de emergencia que nació tras el cachetazo electoral y la decisión de la vicepresidenta Cristina Kirchner de avanzar con un recambio del staff ministerial, algo que estaba reservado para noviembre. La llegada del mandatario tucumano a la Jefatura de Gabinete fue la prenda de negociación para evitar la ruptura de la coalición de gobierno.

Manzur impuso en una semana su estilo verticalista e hiperactivo, lo que despabiló a muchos de los ministros que llegaron a las primarias en piloto automático. No habrá futuro para aquellos que no aceleren en la gestión diaria.

La lejanía que muestra el Presidente de los actos de gobierno tienen como misión revalorizar su palabra. Hoy, según cuentan los que lo acompañan a diario, está enfocado en escuchar los reclamos de la gente. Eso hizo en Ituzaingó, Pilar, Dock Sud y Avellaneda. La gira seguirá.

“No se trata solo de preservarlo, sino aprovechar el momento para que se destaquen las medidas”, explicaron fuentes oficiales. Cada presentación que encabezaba Fernández terminaba opacada por una frase o la coyuntura. Eso es lo que quieren evitar en estos momentos.

Así, el Presidente no participó del anuncio de la extensión del PreViaje para afiliados al PAMI la última semana ni estuvo en la presentación del programa para trabajadores de casas particulares, Registradas, por el cual el Estado ayuda a pagar hasta el 50% del salario de empleadas y empleados domésticos recién contratados durante medio año.

En la Casa Rosada ya nadie habla de plebiscitar la gestión. Ahora cada gobernador, cada intendente, tendrán la tarea de remontar la elección. También busca recomponer el diálogo con sectores, como el campo, donde se impone la frialdad. En eso trabajó con Julián Domínguez, el ministro de Agricultura.

Pese a evitar las apariciones públicas y tras entregarle la botonera a Manzur, el mandatario no se desentendió del día a día de la gestión. Recibió a los ministros Martín Guzmán (Economía), Elizabeth Gómez Alcorta (Mujeres, Géneros y Diversidad), Claudio Moroni (Trabajo), Eduardo Hecker (presidente del Banco Nación) y Mercedes Marcó del Pont (titular de la AFIP). Siempre en su despacho y sin fotografías; como manda la nueva etapa.