Kiciloff, sin K de Kirchner – 7 de enero 2020

Cristina Kirchner no intercedió para que el presidenta Alberto Fernández operara en en fsbor de Ley Impositiv que Axel Kiciloff no puede hacer aprobar en la Legislatura Bonaerense. La legislación le va a permitir al gobernador de Buenos Aires recaudsr en impuestos algo de los 200 mil millones de pesos para gestionar. Otros 200 mil millones necesita para pagar deuda. Los tiempos felices de campaña se terminaron para él cuando asumió su cargo, la «silla eléctrica» de la política argentina. Fuentes del PJ-K, tambié del oficialislo nacional, nos confirmaron la información. Kirchner está en Cuba visitando a su hija Florencia, internada en el caribe socialista por una enfermedad de la que se estaría recuperando. Fue Kiciloff el que le pidió ayuda al Presidente para lograr la sanción de su Ley impositiva. Fernández lo ayudó y ayudará. Lo justo y necesario.
Kicilofd tendrá el 8 de enero la media sanción de Ley Impositiva.
Entre el Presidente y el Gobernador permanece una tensión surgida en el último mes y medio: el Fernández se enteró que «Axel se jactó en reuniones política que el poder ‘
«es» Cristina, y que el Gabinete nacional «fue loteado». Agregó varias veces: «Yo en cambio tengo equipos que no van a improvisar». De aquellos lodos, han surgidos estos polvos, tal como dice la frase popular. Fernández, y los jefes del peronismo bonaerense de esperan desde un largo tiempo para calmar broncas con el ex jefe de ecomomía K, preferido de la hoy vice electa. Tanto el Presidente como los inntendentes del PJ del conurbano, líderes territoriales que se creen algo ganadores de los comicios en la Provincis más poblada del país. Kiciloff los destrató, no puso a sus hombres en la mayor parte de los puestos en los entes estatales que les habría prometido. Esos hambres no calmados provocó la resistencia política que padeció Kiciloff en sus fallidos intentos por votar una ley esencial para iniciar una administración sin dinero.
Fernández hizo llamados a intendentes de la.oposición, como Gustavo Posse y Néstor Grindetti, para acordar una victoria legislativa para Kiciloff. Ya había visitado por primera vez como Presidente una localidad de Buenos Aires
Tres de Febrero. El intendente es de Juntos para el Cambio, Diego Valenzuela.
Fernández intercedió con Kicillof dede que Sergio Massa, uno de sus aliados, se sentó con el gobernador para pulir los nuevos impuestos que, una vez que capituló dos veces contra los senadores y diputados bonareneses, en especial con los peronistas criados en hacer cobrar las facturas a quienes no les cumplen. Kiciloff intentó la media sanción por el Senado y, en medio de una opersción que intentó ser secreta buscó que se vote por Diputados: fracasó porque no logró su propio Quórum. Sobre todo por una picardía que le realizó un diputada a Mario Ishii. El intendentr de José C. Paz, quien aguardó ser nombrado al frente del CEAMSE, el basurero en el que será ratificó como titular Claudio Tapia, alias «El Chiqui, a la vez, el Presidente de la AFA. La misma noche en la que Kiciloff dio una conferencia de presa echándole la culpa de su fracaso a ,»Vidal», «la oposición» y los «medios», buscó operar a la.oposición con la sanción sorpresivs vía Diputados. Kiciloff está furioso, sobre todo, con los «medios». Es lo que repite con rabio en la intimidad, tal como se reconstruir en base a fuentes que lo oyeron maldecir contra enemigos ajenos.
La votación fallida por Diputados, impulsada en «secreto», hundió aun más a Kiciloff con el PJ. Lo subestiman, dicen en su entorno.
Tal vez piensan igual en la Casa Rosada: en los días más difícil de las derrotas del Gobernador, ningún vocero ni ministro nacional hizo declaraciones pidiendo por el fin de la crisis bonaerense. Silencio atronador.
Antes de eso, el Presidente había ya intercedido con jefes comunales de Juntos para el Cambio qué es lo que pasaba con la Ley Impositiva.
Quedó asombrado cuando habló con un intendente de los mas cercanos a Mauricio Macri: «Los números de los bonareneses a los que afectará la suba del 75% del inmobiliriario rural: va subirle los impuestos a casi 2 millones de personas».
Fernández no debió escuchar lo que el jefe comunal opositor le decía sin decir: «Está repitiendo los números mentirosos de Kicillof», le admitió ese interlocutor a quien esto escribe.
Lo más relevante de la charla habría sido un lamento que lanzó el Presidente sabiendo a quién se lo decía: «No tengo un mango para Axel».